El Jardín de Verano de San Petersburgo

El Jardín de Verano es el más antiguo de San Petersburgo y existe desde 1704. Ocupa más de once hectáreas. El primer proyecto de planificación lo hizo el mismo Pedro I que ansiaba poseer un jardín «mejor que el que tiene el rey de Francia en Versalles». De todos los confines de Rusia y de Holanda se trajeron especies raras de árboles y flores, fueron contratados los mejores jardineros y el Jardín de Verano creció, se amplió y prosperó rápidamente. Bien planeado, con rectos paseos, con árboles y arbustos cuidadosamente podados, era un modelo de los llamados parques regulares muy frecuentes en las residencias campestres y en las ricas haciendas de la primera mitad del siglo XVIII. Más de cincuenta fuentes, muchas de ellas inspiradas en temas de las fábulas de Esopo, un invernáculo de piedra, las galerías de roble, un corral para aves raras, una espléndida gruta y muchas otras «curiosidades» ador­naban los paseos y glorietas del Jardín de Verano. Para abastecer las fuentes con agua del río Liga, que pasaba cerca de la ciudad, fue abierto el canal Lígovski y en el río Bezimianni Yérik fueron erigidas tres arcas de agua, por lo que el río recibió el nombre de Fontanka (en ruso fuente es «fontán»).

En el Jardín de Verano trabajó mucho el arquitecto francés Juan Bautista Leblond, invitado por Pedro I, los arquitectos M. Zemtsov e I. Matvéiev, los expertos jardineros J. Roosen, I. Surmín, L. Lukiánov, I. Yákovlev y otros.

Ya a comienzos del siglo XVIII empezaron a adornar los paseos del jardín con esculturas de mármol, ejecutadas en su mayoría por Pietro Baratía, Antonio Tarsia, Giovanni Bonazza y otros maestros italianos de la escuela veneciana. Eran en parte retratos escultóricos; se han conservado los bustos de Alejandro Magno y Julio César; de los emperadores de la Antigua Roma; Augusto, Nerón, Trajano y Claudio; de Juan Sobieski, rey de Polonia y de la reina Cristina de Suecia. Más la mayoría de las esculturas son alegorías. Hay esculturas que simbolizan la Verdad, la Belleza, la Nobleza, la Justicia, las horas del día y noche, etc. Ante la fachada meridional del Palacio de Verano se alza una de las esculturas más interesantes del jardín - La paz y la abundancia -, obra de Baratía que representa alegóricamente la paz de Nystad que coronó la victoria de Rusia en la Guerra del Norte. Una figura sedente de mujer con el cuerno de la abundancia en la mano izquierda personifica a Rusia, en la mano derecha sostiene una antorcha volcada, que simboliza el fin de la guerra. La diosa de la Victoria que está a su lado ciñe a Rusia una corona de laurel, pisando a un león que agoniza, símbolo del enemigo vencido.

Los artistas del siglo XVIII recurrían con frecuencia a los motivos alegóricos y encarnaban en imágenes abstractas los temas actuales que les preocupaban. Las esculturas del Jardín de Verano son ejemplo palpable de ello.

En los años 1771-1784 el jardín fue separado del Néva por una alta verja ejecutada supuestamente según proyecto de los arquitectos Y. Felten y P. Egórov. Dicha verja es uno de los mejores adornos del malecón del Neva. Entre las treinta y seis columnas de granito color rosa colocadas a lo largo del malecón y coronadas alternativamente por jarrones y urnas aparecen verticalmente las picas que atraviesan unos rectángulos alargados exornados en el centro con rosetones. Estos últimos igual que el ornamento, los extremos de las picas, las asas de los jarrones y urnas son dorados. En el centro de la verja se encuentran dos puertas (primeramente fueron tres), de trazo complicado en el que se entreveran floreros y remates dorados. La verja del Jardín de Verano, forjada en una fábrica de la ciudad de Tula, sorprende por su armonía, airosidad y sobria sencillez.

Poco a poco fue cambiando el aspecto del jardín más antiguo de la ciudad. Después de la gran inundación de 1777 se quedó sin las fuentes. Más tarde en sus paseos aparecieron otras edificaciones. Así, en 1826 en el lugar de la gruta, que fue destruida, construyóse la «Casita de Café», proyecto del arquitecto C. Rossi, edificio de una planta con cúpula esférica. Sobre las fachadas de la casa se puede ver relieves decorativos modelados, ejecutados según el dibujo del escultor V. Demut-Malinovski.

En aquel mismo tiempo, en el Jardín de Verano apareció la «Casita de Té», erigida según proyecto del arquitecto L. Charlemagne. El mismo arquitecto diseñó también la verja que en 1826 separó el extremo meridional del jardín de la calle Panteleimónovskaya recién abierta (hoy calle de Péstel). En 1839 en la parte sur del jardín ante el antiguo estanque de las Carpas fue establecido un gran jarrón de pórfido de Elfdal. Finalmente, en 1855 entre la «Casita de Té» y el paseo principal se erigió el monumento en bronce a Iván Krylov, célebre fabulista, obra del escultor P. Clodt. Sobre un pedestal bastante alto (3,5 metros) aparece el fabulista en actitud tranquila, natural y un poco cansada, sosteniendo en las manos un libro abierto. Tanto en su atuendo como en su figura no hay nada artificial, efectista, pero su sencillez no es ordinaria. El rostro de Krylov denota inspiración y su figura rebosa serena dignidad. Adornan el pedestal del monumento bajorrelieves (hechos según el dibujo del pintor A. Aguin), en los que se reconoce fácilmente a los personajes de famosas fábulas krylovianas: La zorra y la vid, La corneja y la zorra, La sopa de Demián, El cuarteto y otros.

A lo largo de decenios fue cambiando no sólo el aspecto del Jardín de Verano, sino también su significado en la vida de la ciudad. En tiempos de Pedro I este jardín palaciego era accesible para un círculo muy limitado de personas: incluso en los días de grandes fiestas y solemnidades se peritía la entrada sólo a los cortesanos y potentados. Tales fiestas solían terminar con estupendos fuegos de artificio en que miles de lucecitas multicolores volaban sobre el jardín en el sombrío cielo de San Petersburgo. Se distinguían los pomposos fuegos artificiales en honor de las victorias militares.

Desde mediados del siglo XVIII el Jardín de Verano se convirtió en el lugar de esparcimiento para la alta sociedad de San Petersburgo. Con el transcurrir de los años se amplía el círculo de los que frecuentaban el jardín. Así, a principios del siglo XIX éste gozaba de gran popularidad entre los intelectuales. Muchos famosos poetas, escritores, compositores y pintores solían pasear por sus avenidas. »

A. Pushkin, que vivió algún tiempo al lado del Jardín de Verano - en la calle Panteleimónovskaya- escribió a su esposa: «El jardín de Verano es mi huerto. En cuanto me despierto, voy allá en bata y zapatillas. Después del almuerzo allí echo una siestecita, leo y escribo. Me siento como en casa». T Shevchenko recordaba que en noches blancas, siendo estudiante de la Academia de Bellas Artes, frecuentaba «el Jardín de Verano para dibujar las estatuas».

San Petersburgo es la segunda ciudad más grande de la Federación Rusa y una de las ciudades más grandes de Europa. El centro de la ciudad, junto a monumentos en sus alrededores, es considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1990.
Population: 5 197 114 (2015)
Fundación : 1703
Huso horario : UTC+4
Distrito federal : Noroeste
Prefijo telefónico : (00 7) 812
Código postal : 190000-199406
Los otros nombres : Petrogrado (1914-1924)
Los otros nombres : Leningrado (1924-1991)